Si algún día la vecina se quejase
sobre el excesivo tiempo que el despertador acostumbraba a sonar,
tendría toda la razón del mundo.
Normalmente, Carlos, se despierta antes de la hora establecida y a
pesar ello tiene fama de dormilón en la familia.
Quizás debido a las largas noches de trabajo y a las cortas horas de media
mañana o incluso de la tarde en las que puede dedicar a descabezar un sueño.
Su lunes se diferencia poco de otros
días, además este fin de semana le ha tocado guardia y tuvo que presentarse en
un par de incidencias habidas en la red de oficinas bancarias en las que
trabaja. Las mafias venidas del este de Europa están causando estragos en los
cajeros automáticos para poder financiar diversos tipos de actividades
delictivas en sus países de origen...y en el nuestro.
Para ese lunes eligió un traje azul
marino y una camisa a rayas azules, se puso su corbata preferida, lisa,
de un discreto tono turquesa, como siempre libre y sin aguja. Huía de esas
cosas y de otras...entre ellas de que nadie pudiera indicarme cómo combinar su ropa. Aunque lo suyo era
vestir pantalones tejanos y camisetas de manga corta, no le gusta lucir la
fachada. Decía que; una fachada no es indicativa de lo que hay en el interior
de la casa.
Primero pensó en ir en moto, pero
los condiciones climatológicas no eran adecuadas ese día
La moto era... para los días de
fiesta, para sus escapadas y para burlar los radares de tráfico. Le gusta correr,
En su reciente juventud, me contó que recorrió toda Europa a lomos de una Yamaha,
era un hombre libre. Es un hombre libre, “relativamente”.
Mantiene una relación con una
azafata de líneas aéreas, les va bien. Se ven cada vez que ella recala en Barcelona, tiene llaves de su casa,
de su coche y no diré que de su corazón porque ese...no tiene propietaria. Tuvo
un ¿noviazgo? largo, tres años de ir y venir, tres años de intensidad, tres
años de...
Suele aparcar en el interior del
edificio donde trabaja, tiene plaza reservada como directivo medio. Trabaja en
la unidad de hechos delictivos y el fraude es su trabajo, “combatir el fraude”.
Aunque la palabra fraude está sujeta y ligada a su vida, íntimamente y por más que
intente desvincularse de ella, hay personas que jamás pueden alejarse de su
destino y el suyo es; complicado de definir.
Solo dos cosas más. Es un crápula, no porque lo vaya buscando, sino porque
ese también es su destino: mantener relaciones breves, apasionadas y con un único
contenido, el sexo. No se le da mal del todo, además, a la azafata la ve cada
tres semanas, la abstinencia no va él.
La jornada comienza con un cortado
de la máquina expendedora, siempre se queja de lo malísimo que es, pero cortado
al fin y al cabo. Si no le toca guardia, el lunes puede encontrarse con una
media de doscientos correos en su bandeja de entrada.
Los vigilantes de servicio abren la
puerta estanca y recibe las novedades habidas desde el domingo noche, pocas
pero alguna hay, sin mayor importancia. Sube a la cuarta planta, su despacho y
como siempre es el primero en llegar, aunque en ocasiones es el director del
departamento quien ya está trabajando, a continuación el jefe de su unidad y a
partir de ahí, no hay orden alguno. Quien más quien menos, tiene algo que
contar a compañeros de otros departamentos
sobre su fin de semana.
Se relaciona poco a nivel social. Su
vida privada es desconocida para el entorno laboral, se limito a asistir a las
obligadas cenas de empresa y poca cosa más. Nunca se queda a la fiesta
discotequera posterior, no le gusta bailar y el día que Dios repartió garbo, él
estaba de vacaciones.
Su vida privada es un misterio para
todo el mundo, es la reserva absoluta, pero sin paranoias, se limita a ser discreto
y si alguien tiene curiosidad es lo suficientemente diplomático como evitar la
respuesta deseada.
Su trabajo consiste en manejar y
resolver los problemas que surjan, tanto en el despacho como en la red de
oficinas, edificios corporativos o en los atentados contra los cajeros
automáticos. Además de luchar contra los cientos de fraudes y engaños que
pudieran afectar a la entidad. Sin ser un departamento especial, sí que poseen
una cierta patente de corso para poder saltarse, siempre con mucho cuidado,
algunos de los procedimientos habituales.
Hoy es un día tranquilo para Carlos ,
un lunes de transición. Queda poco para las vacaciones y dispone de quinces
días laborables para desconectar por completo. Para más inri, con su azafata
Lidia; no coinciden este año.
Ella ha escogido agosto para pasarlo
con él en Barcelona, aunque no descarta que haga alguna salida esporádica,
tampoco descarta que tenga alguna relación por esos mundos. La fidelidad no es
un común denominador entre ellos, creo que ambos
aceptan eso de manera tácita. Lo
ideal sería entregarse ambos totalmente, sin reservas. Pero esa oportunidad ya
pasó por su vía y no quiso detenerse el tren en ese andén.
El director del departamento es un
tipo muy profesional, lo admira, sabe lo que hace y sabe mandar. La reunión con
Eduardo es rápida pero provechosa, está al corriente de todas las incidencias y
las resoluciones tomadas.
Resuelve varias cuestiones más, toma
café de máquina y llegan las cuatro de la tarde.
Se marcha a casa volando…
El móvil personal comienza sonar…
Su amigo Agus llama un par de veces ,
y Nieves…hasta en cuatro ocasiones...
Nieves es su noviazgo de tres años,
la única mujer que tuvo un peso específico en su vida, no le importa ayudarla
cuando tiene problemas o decae, pero esa relación está finiquitada, aunque ella no lo
quiere aceptar...y así van para tres, los años que lo dejaron.
Carlos es un hombre escéptico y pragmático. No cree en cuestiones misteriosas, ni en cábalas, horóscopos, tarot, quiromancias o brujerías. Cree en Dios, aunque, según él , lo tiene muy abandonado,
Carlos es un hombre escéptico y pragmático. No cree en cuestiones misteriosas, ni en cábalas, horóscopos, tarot, quiromancias o brujerías. Cree en Dios, aunque, según él , lo tiene muy abandonado,
A veces se le escucha decir….¡Perdona
Señor todas mis faltas!
Agus, amigo de la infancia, es otro crápula.
Quedan para tomar café con cierta frecuencia y mientras le pregunta por su
esposa y sus hijos, él le explica sus últimos ligues, sus conquistas y ningún
fiasco...esto último es difícil de creer, no todo son flores en el camino, pero
se ríe como un descosido por la naturalidad que tiene ese gallego catalán de
narrar su vida. Alguna que otra narración la documenta con videos.
Evidentemente su llamada era para tomar café, quedaran el próximo jueves por la tarde, aunque
realmente, le apetecía ir al cine a ver una película, el viernes llega Lidia y
no tendrá mucho tiempo para perder.
Recibe dos llamadas mas por el
teléfono profesional y dos temas de último momento solucionados.
Aparca el coche y sube a casa, le apetece
una ducha mientras pongo en el microondas una de las fiambreras de comida
congelada, cocina casera nada de supermercado, le gusta la cocina y se hace los
menús de varios días. Vive solo y es el único con capacidad para legislar,
cumplir y hacer cumplir las leyes, o no. Todo depende del humor que tenga y
todo depende de lo que le apetezca en
ese momento.
Piensa en alto ; ¡Eres Géminis! Diría su mejor amiga, una
mujer a la que adora ...
Ella cree en estas cosas, pero él no. Le
conoce demasiado bien y sabe demasiadas cosas de él, pero no le importa. Según él,es una mujer especial, una mujer maravillosa, una persona
extraordinaria de la que le separan quinientos veintitrés quilómetros, pero
hablan casi cada día.
Le cuesta devolver la llamada a Nieves, cada
charla que tienen es una agonía que alarga la complicada metástasis que supuso
el fin de su relación, cada conversación empieza con buenas intenciones y un
cierto toque de humor pero finalizan con dolor. Un dolor injusto que no
debieran padecer aquellos a los que realmente se han amado y aún algo de cariño
les queda. Un jarrón roto, roto queda y por más que intentemos
reconstruirlo...las piezas continuarán rotas, unidas artificialmente y con la
consistencia original perdida.
Nunca la llama desde el menú de
contactos, recuerda a la perfección su número de móvil y el del teléfono fijo
de su casa, cada día pasa por delante de ella y cada día continua queriendo
parar ante su puerta, subir y verla; pero si las conversaciones son metástasis
dolorosas, las visitas son terapias terminales sin ninguna esperanza.
Marca el número sin mirar y antes
del segundo toque ya ha descolgado.
-¿Cómo estás mi Niño?-
-Bien, acabo de llegar a casa ¿Y tú?
-¿Te has duchado ya?-
-Sí, ya sabes mis costumbres ¿Ocurre
algo? (pregunta con una cierta alarma)
Ella suspira profundamente y Carlos
intuye la tormenta, porque ese parte meteorológico ya lo conoce.
-Necesito verte, hoy si es posible-
(Le dice con una seguridad
desconocida en las conversaciones que mantienen
habitualmente)- Hay algo que debo
tratar contigo y no me gustaría hacerlo por teléfono.-
-Bien- (lo cierto es que le fastidia
recorrer los cuarenta Kilómetros que les separan, pero hoy no tiene planes)
- ¿De qué se trata? Al menos dame
una pista, por favor.-
-Mejor quedamos en mi casa o en el
nueve noventa y charlamos-
¿Dónde te apetece más?
-Mejor en el nueve noventa- (confirma
Carlos).
-Como prefieras- (confiesa afectada)-
aunque a esta hora estará lleno de gente
-Vale, subo a tu casa ¿Mejor?-
-Te espero, cariño.-
-En una hora
y poco estoy ahí-
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